Directora

Una vocación que fue tomando forma

Nací en Rosario en 1971, y con el tiempo comprendí que mi camino estaría profundamente ligado a la infancia. Ser mamá de dos adultos jóvenes ha sido una de las experiencias más transformadoras de mi vida, y también una de las que más influyó en mi manera de comprender la educación.

En 1992 me recibí como profesora de nivel pre-primario. Ese fue el inicio de un recorrido que, con los años, fue tomando mayor profundidad y sentido.

Ampliar la mirada

A medida que avanzaba en la práctica, surgió la necesidad de comprender el desarrollo humano de una manera más integral. Esto me llevó a formarme como especialista en Estimulación Temprana en 1998, y luego a incorporar herramientas como el Yoga y la Reflexología.

Cada una de estas experiencias fue ampliando la forma de observar al niño, entendiendo que su desarrollo no puede reducirse únicamente a lo académico.

El encuentro con la pedagogía Waldorf

En 2014 inicié mi formación en Pedagogía Waldorf, encontrando una mirada que integraba de manera coherente muchos de los aspectos que venía buscando.

En 2013 fui cofundadora de la Escuela Retoño de Sol en la ciudad de Rosario, participando en el proceso de reconocimiento de esta pedagogía en la provincia de Santa Fe. Más adelante, fundé el espacio de primera infancia Puente Alegría en la ciudad de Roldán.

A lo largo de más de 15 años acompañé a niños, familias y docentes en distintos espacios educativos.

Una búsqueda que continúa

La formación siguió expandiéndose con cursos de Mindfulness, Astrología, Pedagogía Curativa y de Emergencia. En 2024 incorporé la formación en Constelaciones Familiares.

Más allá de las herramientas, la búsqueda siempre estuvo guiada por una pregunta central: cómo acompañar el desarrollo del ser humano respetando su esencia.

El rol del adulto

A lo largo del recorrido, fue tomando cada vez más fuerza una idea fundamental: el rol del adulto en la infancia es determinante.

Madres, padres y docentes no solo transmiten conocimientos, sino que crean el entorno donde el niño se desarrolla. Garantizar seguridad afectiva, sostener coherencia y acompañar sin invadir son aspectos esenciales en este proceso.

Educar implica asumir esa responsabilidad con conciencia.

Hoy

Actualmente dirijo Puente Alegría como un espacio de acompañamiento pedagógico para familias y docentes, junto a un equipo que comparte esta mirada.

El trabajo se basa en la observación, la escucha y el diseño de procesos personalizados que permitan ordenar, comprender y sostener la tarea educativa desde un lugar más claro y consciente.

Cierre

La búsqueda continúa, pero hoy se sostiene sobre una convicción firme: la infancia necesita adultos presentes, coherentes y comprometidos con su propio proceso.